Los chicos saben que, a veces, el pene «se pone
tieso». Este es un fenómeno normal y llamativo con el que están familiarizados
desde hace tiempo. Pero muchos siguen preguntándose cómo es posible que un
órgano pueda transformarse de esta forma. En primer lugar, deberían saber que la
erección consiste concretamente en un engrosamiento, alargamiento y rigidez del
pene, debidos a que el tejido esponjoso que hay en su interior se llena de
sangre. ¿Y, porqué se llena de sangre? Las causas primeras hay que buscarlas en
una serie de complejas sensaciones físicas, psíquicas y sensitivas que inciden
en el sistema nervioso. Ante los estímulos nerviosos, la sangre comienza a
llenar los cuerpos cavernosos del pene hasta conseguir la erección. La sangre
queda retenida gracias a unos músculos situados en la base del pene. Luego,
estos músculos, que están regulados por unas válvulas, se abren para facilitar
la retirada de la sangre. En este momento es cuando el pene recupera la
flaccidez habitual.
La excitación sexual es una de las primeras
causas de la erección, pero ésta también puede producirse por otros motivos.
Sobre todo, durante la fase de la pubertad, es frecuente que se produzca por las
vibraciones de un coche, ante una situación de miedo, cuando uno se encuentra
enfurecido o mientras se practica algún ejercicio. Asimismo, puede aparecer por
la mañana a consecuencia de sueños relacionados con el sexo o debido a la
retención de orina. Coinciden los expertos en afirmar que la erección es un
fenómeno espontáneo causado por diversos estímulos y que, por tanto, no puede
provocarse ni contenerse a voluntad.
Piensa que es una cosa normal que les ocurre a
todos los chicos, especialmente durante la pubertad. Lo mejor que puedes hacer
es intentar no darle importancia y pensar en otras cosas. Si aún así “la cosa se
pone dura”, se ablandará haciendo una visita al cuarto de baño para aliviar la
tensión acumulada, es decir, por medio de la masturbación.
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